VENDEDORES VIAJANTES DE JEHOVÁ


POR  BILL DAVIDSON

 

Traducido por David García Claussell de:

JEHOVAH'S TRAVELING SALESMEN

 

De la edición del 2 de noviembre del 1946 de la revista  Collier’s magazine

Una abreviada versión de este artículo apareció en la edición de enero de 1947 en la revista en inglés Reader’s Digest

 

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Algún día, entre este momento y el 1984, la trompeta de Gabriel sonará el toque de diana, para el Día del Juicio. Ésa es la creencia firme de unos tres millones de sus vecinos alrededor del mundo, los Testigos de Jehová, una secta asombrosa cuyos miembros se niegan a votar, a servir de jurado, y a saludar la bandera

 

EN LO que por otra parte es la ciudad pacífica de Cleveland, Ohio, agosto de 1946, ahora se recuerda como El Mes de la Gran Combinación de los Puños Uno y dos. La segunda mitad de este puño se dio para finales de agosto cuando en Ohio, una convención de una Legión estadounidense descendió en la ciudad sonando sus cornetas, irrumpiendo en los taxis, lanzando agua en chorros y otras inanidades. La primera mitad fue considerablemente más imponente.  Desde el 4 de agosto al 11 de agosto, decenas de miles de estos que van tocando todos los timbres de las puestas, mercadeando literatura religiosa de puerta en puerta, los miembros de la organización religiosa conocida como los testigos de Jehová inundaron todo el pueblo y por todo el mundo. Ellos llegaron en cacharros, autobuses, barcos, tren y avión para su primera convención internacional desde antes de la guerra.

 

En la tarde del 4 de agosto, en el Estadio Municipal.  Los Indios de Cleveland estaban jugando un partido doble, era Domingo por la tarde, contra los yanquis de Nueva York. Los testigos de Jehová estaban arrellanados alrededor del estadio en la parte de afuera en espera que el juego finalizara para poder empezar su convención. Estaban poniéndose impacientes. Un solo juego estaría bien, pero un partido doble ya era demasiado, era lo suficiente para hacerle perder la paciencia incluso al Testigo más canónico. Sin embargo, de repente, los cielos se oscurecieron y un estallido de lluvia cayó sobre el estadio. El segundo juego fue suspendido y los Testigos corrieron hacia dentro del estadio. Aunque parezca extraño, diez minutos después el sol estaba brillando de nuevo.

 

Otro milagro fue que en una ciudad cual padece de una aguda escasez de vivienda y comida, los testigos de Jehová pudieron encontrar hospedaje y comida para una población que totalizaba más de la que residen en Cleveland Heights, cual es el suburbio más grande de la ciudad. Antes de que diese comienzo la convención, de antemano un convoy de testigos de Jehová barrió a través del pueblo, cuadra por cuadra y casa por casa, hasta que más de 60,000 habitaciones fueron obtenidas. Luego ellos tomaron un antiguo campamento gubernamental de remolques en las afueras occidentales y empezaron a construir sus propias tiendas y una ciudad de remolques (coches de habitación), perfeccionada con agua, electricidades, cloacas y letrinas.

 

Cuando la convención dio apertura, ya ellos habían preparado una cafetería increíblemente eficaz en el inmenso Salón de Exposición subterráneo de Cleveland, donde a unos 50,000 Testigos se les servían dos comidas diarias. Cuando la comida escaseó en Cleveland, entonces ellos trajeron la suya propia de las afuera —en vagones de carga. Tenían sus propios cocineros, carpinteros, panaderos, plomeros, guardias, bomberos, abogados, hojalateros, doctores, enfermeras, mecánicos de auto y barberos— todos los Testigos de Jehová dieron sus $10 a $50 como su talento del día para sus fieles sin pedir nada a cambio.

 

Los Testigos dividieron a la gran Cleveland en 11,733 distritos, organizaron patrullas y escuadras para cada distrito y cubrieron cada umbral y esquina de las calles en la ciudad con literatura de los Testigos. Cuando la convención llegó a su último día, prepararon un lugar en la casa de baños del parque Edgewater Amusement Park, y en una fila en cadena bautizaron en masa a 2,602 nuevos convertidos. Este servicio estuvo combinado con enfermeras quienes cuidaban los bebés, y unos receptáculos especiales temporales donde se depositaban las cajas de dientes, y botellas de vino como antídoto debido a las frías aguas del lago. 

 

Cuando la convención finalizó, la ciudad les dio a los Testigos un mes para limpiar su área. Los Testigos en tres días estaban fuera.  

 

Sin embargo, todos éstos, son pequeños milagros. Lo más asombroso de todo fue (a) los números de asistencia —83,000 delegados por sus números reales, probablemente la asamblea religiosa más grande en la historia de los Estados Unidos; y (b) el hecho de que esta convención fuese sostenida.

 

Para refrescar su memoria, el registro de los testigos de Jehová de persecución por sus creencias religiosas fue inigualado durante la guerra y los años que inmediatamente precedieron la guerra. Ya que ellos creen que deben su obediencia primero al Reino de Dios, y que los gobiernos de los hombres son segundo, se niegan a votar, no sirven en los jurados ni realizan cualquier otro deber normal de un ciudadano.

 

(subtítulo de fotografía) Cuando el juego de béisbol fue suspendido por lluvia en el Estadio Municipal de Cleveland unos 83,000 delegados entraron por raudales a la convención de los Testigos de Jehová - el DISTRIBUIDOR de CLEVELAND  

 

Como la Biblia les dice a ellos que se vayan por encima de cualquier ley artificial, y ya que la Biblia dice: "No te harás imagen... No te inclinarás a ellas, ni las honrarás", ellos se niegan a saludar cualquier bandera, levantar su brazo en cualquier ademán, ó levantar su puño en cualquier gesto de lucha social. 

 

Como resultado los testigos de Jehová fueron acusados de ser pro-Eje en los países Aliados, y de ser pro-Aliados en los países del Eje. En Alemania, ellos estuvieron entre los primeros en ser llevados a los campos de concentración de Hitler en el 1933, en el 1945, cuando las tropas estadounidenses los encontraron en Dachau y Oranienburg, todavía rehusándose a dar el saludo protocolar nazi, estaban en penosa forma física y mental.

 

En Canadá, la organización fue totalmente declarada ilegal. En Inglaterra, algunos de sus líderes fueron encarcelados. En África del Sur casi todo el número de miembros fueron enviados a campamentos de trabajos en Rodesia del sur. En Finlandia, los Testigos estuvieron primero en campos de concentración alemanes bajo una dieta deplorable, y luego entonces en una hostilidad rusa que les obligó a que se congregaran bajo la luz de las velas en salones subterráneos. 

 

(subtítulo de fotografía) diferentes vestimentas se utilizaron para los bautismos en masa de Cleveland   

 

(subtítulo de fotografía) No hubo ningún problema racial en las ceremonias de inmersión en las aguas de lago Erie durante la convención - Prensa de Cleveland 

 

(subtítulo de fotografía) Apiñados en la celda de la cárcel de Monessen Pa., estaban docenas de Testigos quienes protestaron por el cierre de una escuela de su secta. -Internacional 

 

Los Estados Unidos, muy vergonzosamente, no eran mejores que cualquiera de éstos.  El 29 de junio de 1941, por ejemplo, Charles Jones, C. A. Cecil y otros ocho jóvenes Testigos de Jehová de Mt. Lookout, West Virginia, condujeron hasta muy cerca de Richwood, West Virginia, "para distribuir literatura de la secta religiosa". Tres de los Testigos se detuvieron en la alcaldía del pueblo para informarle al alcalde la naturaleza de su obra y pedirle protección policíaca.

 

Ellos, en lugar del alcalde, se encontraron con un comité de recepción disgustados de la legión americana llamada “Richwood American Legion Post”, entre ellos estaba Martin L. Catlette, un alguacil administrativo, y con Bert Stewart, el jefe de la policía. Una turba de 1,500 personas se reunió frente a la alcaldía del pueblo, entretanto, pronto otros miembros de la legión americana, encabezados por un tal Louis Haber, habían acorralado a los otros siete Testigos y los trajo a la oficina del alcalde. Catlette se hizo cargo entonces. Él buscó varios litros embotellados de aceite de castor, y en la mejor tradición de Mussolini, forzó a cada uno de los Testigos a beberse varias onzas. Un Testigo quien protestó fue hecho beber una dosis doble. Mientras los Testigos se retorcían en agonía, ellos les ataron con unas sogas largas y los hicieron marchar a través de la turba de abusadores hasta el correo de Richwood. En lo que se denominó una ceremonia conmemorativa patriótica, Catlette al instante recitó el preámbulo de la constitución de la legión americana, y todos los que estaban presentes fueron obligados a saludar la bandera. Mas o menos una hora después, según narra la decisión del resultado judicial del circuito, “A los testigos de Jehová los pasearon a través de las calles del pueblo de Richwood y fuera de sus límites corporativos, todavía atados con sogas".

 

Este caso fue  único en su clase debido a que es el único en donde los perpetradores fueron castigados. A Catlette se le llevó ante la corte federal y se le sentenció a doce meses de cárcel más mil-dólares de multa, mientras que a Stewart, el jefe de la policía, se le multó con $250. Sin embargo, en centenares de otros casos, Testigos quienes intentaron predicar su evangelio se les han golpeado, tiroteado, impregnado y desemplumado; su literatura y lugares de reunión quemados; sus niños echados de las escuelas públicas, y aproximadamente unos 4,000 de ellos enviados a prisión porque reclamaron ser ministros del evangelio y por consiguiente no estaban sujetos al Servicio Selectivo.   

 

Un reportero de Little Rock, Arkansas, del ‘Arkansas Gazette’ contempló un ataque de una turba, a uno de los salones de encuentros de los testigos de Jehová e implacablemente golpearon a hombres y mujeres insensatamente con porras y destornilladores. En el sector ‘Imperial’,  de Pensilvania, el 11 de julio de 1942 la sección de bomberos voluntarios apalearon a siete testigos casi hasta su muerte, y sus cuerpos inconscientes los lanzaron en un camión de bombero para luego tener una fiesta de linchamiento, cuando la policía estatal de Pensilvania pasó por allí y detuvo las festividades.

 

En Jefferson Oriental, en Ohio, el Alcalde Stone les entregó a varios testigos a una turba y según dice una declaración jurada archivada en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, les dijo: "A nosotros no nos importa la Corte Suprema, y la Constitución aquí no se aplica".

 

Métodos Comparados a los de Hitler  

 

Esta violencia nacional fue tan extensa que el 2 de junio de 1941, el fiscal general Francis Biddle tuvo que excoriar los oficiales del estado y los condados de todo el país. "Donde estos oficiales debieron haber estado activos era previniendo esta persecución cruel", afirmó él, "ellos en muchos casos permitieron que ocurriese y en otros se convirtieron en líderes de las turbas. Y esto constituye una violación  de los derechos del ciudadano", el fiscal general continuó, "se hace a nombre del patriotismo, y el no saludar la bandera, es hecho una excusa para profanar los principios de lo que la propia bandera es un símbolo. Los métodos de Hitler no pueden preservar nuestra democracia ".

 

Esta persecución mundial hizo que la reciente convención de los testigos de Jehová en Cleveland fuese un evento notable. En lugar de ser destruidos por la persecución, los testigos han sido estimulados con eso. En donde hubo 25,000 delegados para la última convención antes de la guerra, en Detroit en 1940, más de 83,000 asistieron a la asamblea de Cleveland.  En el1940 el número de miembros estadounidense se estimó en un insignificante 44,000 y el número de miembros mundialmente en menos de un millón. Hoy, las cifras extraoficiales (ningún archivo del número oficial de miembros se da a conocer por la organización) son algo como de 500,000 en los Estados Unidos y casi tres millones mundialmente. 

 

Las doctrinas de los Testigos de Jehová son básicamente muy simples. Como la mayoría de sus doctrinas, ellas se complican en su interpretación y aplicación. El nombre utilizado por la sociedad (ellos nunca se refieren a ellos como una secta) viene del Capítulo 43 de Isaías que dice: "Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí... Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios." 

 

Por consiguiente, los Testigos, se asemejan a los fundamentalistas prácticos, lo que significa que ellos creen y siguen lo que está escrito en la Biblia. Por esta razón, ellos van de puerta en puerta vendiendo sus folletos y tocando sus discos religiosos en fonógrafos, puesto que este método de ir casa en casa es el único un Cristo y Sus discípulos usaron para extender la cristiandad originalmente (Hechos 20:20 y Lucas 8:1).  Por esta razón, ellos también, están en contra de todas las religiones organizadas, ya que ellos no pueden encontrar ninguna justificación para una iglesia o una jerarquía de cualquier clase en la Biblia. Uno de sus eslóganes principales es "la Religión es un fraude" y ellos lo disparan indiscriminadamente contra los protestantes, católicos, judíos, hindúes e iglesias musulmanas igualmente.

 

Su blanco más persistente durante muchos años ha sido la Iglesia católica romana. Los Testigos siempre señalan que ellos no tienen nada contra los católicos individualmente como tal, sino sólo contra la jerarquía católica romana. Durante mucho tiempo, la Iglesia católica con vehemencia se opuso a los Testigos desde sus tribunas.  Sin embargo, ahora, su política oficial es ignorarlos —probablemente debido a la vieja sicología que si usted deja una mosca que siga con sus zumbidos, con el tiempo se marchará.

 

El concepto de los Testigos de Jehová sobre la historia explica muchas de sus prácticas inflamatorias, ellos creen que poco después de la creación bíblica, Satanás y Dios empezaron una lucha por los cuerpos de los hombres y sus almas. Al principio, la reyerta estaba bastante pareja, con Abel "testificando" para Jehová, y el Diablo en la esquina de Caín. Pero los hombres siendo como son, los malos se volvieron cada vez más en la mayoría hasta que Dios finalmente tuvo que volver a empezar de nuevo con el Diluvio y Noé.   Sin embargo, esto no detuvo al Diablo, y él se recuperó inmediatamente con Nimrod —el padre de todos los gobiernos terrenales, que como a las religiones, los Testigos los clasifican como demoníacos y puros instrumentos de Satanás.

 

Los Testigos han profetizado que de repente, algún día entre ahora y el año 1984, la trompeta de Gabriel sonará. La voz de Cristo anunciará entonces en un tono fuerte que el fin se ha acercado, y las huestes de Dios descenderán del cielo para luchar en la Batalla del Armagedón con las cuantiosas multitudes de legiones de Satanás. Por supuesto, Dios ganará esta batalla y la "Gran Teocracia" entonces se establecerá sobre la tierra. Dios gobernará en lugar de los hombres, y los únicos seres humanos dejados para disfrutar este reinado serán los Testigos de Jehová.

 

Los Testigos infieren que la bomba atómica pudiese ser el instrumento con que las huestes de Satanás serán eliminadas de la tierra. 

 

Su demanda exclusiva de tener propiedades en el inminente Reino de Dios es lo que ha llevado a los Testigos a tener tantos problemas. Ellos se consideran ser las ovejas y todos los demás en el mundo son las cabras.  Creen que su misión en este período justo antes del Armagedón es "reunir las cabras" tantas como les sean posibles, para que la población del próximo mundo no quede demasiado esparcida para comodidad. Por eso ellos consagran horas interminables todas las semanas, tocando cada puerta, tocando instruidamente sus fonógrafos, y entregando tratados en las esquinas de las calles. 

 

Las cabras—Benévolas y las Desesperanzadas 

 

Para propósitos de identificación, todos nosotros somos cabras quienes estamos divididos en el sistema de casta de los Testigos de Jehová.  Hay (a) hombres-de-buena-voluntad que son cabras y (b) las cabras que se les considera sin esperanza. Las cabras que son los hombres-de-buena-voluntad son aquellos a quienes los Testigos se les instruye que busquen entre los jurados y en el banquillo, cuando ellos son llevados a corte.  También son aquellos que muestran un poquito de amistad y un muy ligero, ó un poco de interés, cuando el evangelio se toca en los fonógrafos desde sus barcones delanteros. A estas cabras se les anotan en una libretita para hacerles una visita posterior. Las cabras consideradas sin esperanzas incluyen a los sacerdotes, periodistas, sus críticos en general, y los hombres que maltratan a los Testigos. 

 

Los Testigos no creen en el purgatorio, ni la inmortalidad del alma. Cuando usted muere, ellos dicen, usted se murió, y punto. Pero en el Día del juicio que ya está cercano, todos los fieles Testigos desde Abel en adelante serán resucitados para disfrutar los frutos del Reino de Dios.

 

Eso es lo que el fallecido líder Testigo, Joseph F. Rutherford, quiso decir cuando él acuñó su eslogan más popular, "Millones que ahora viven no morirán jamás".

 

Esta doctrina, desde el punto de vista de la apreciación popular, es una clase de comunismo espiritual. Igual que los comunistas, ellos ofrecen un cuadro de cosas buenas para darles a las personas rechazadas y menesterosas de la tierra. Roger Baldwin, el líder de la distinguida unión ‘American Civil Liberties Unión’  [Unión de Libertades Civiles Americana ] desarrolló esta analogía. Baldwin, con la ayuda de algunos de los mejores abogados conocidos de América, ha ayudado a defender a los Testigos en las cortes desde la última guerra y probablemente los conoce mejor que cualquier otro que no sea uno de ellos. 

 

"Junto con los comunistas", dice Baldwin, "los Testigos de Jehová son un grupo de desesperados y disgustados en este mundo con la civilización. Los comunistas prometen una reforma inmediata a las personas desesperadas y unos privilegios aquí en la tierra.   Los Testigos prometen una reforma inmediata y privilegios en un Próximo Mundo que simplemente está a la vuelta de la esquina. Esto es lo que atrae a los convertidos." 

 

Hay otras analogías que coinciden con el comunismo según usted las va buscando. Para poder adelantar sus doctrinas, los Testigos de Jehová son dueños de su propia estación de radio WBBR en Brooklyn, y producen más de 1,500,000 libros, 11,000,000 folletos, 12,000,000 revistas y 150,000 discos de fonógrafos todos los años, todos en 88 idiomas. Durante el período de 1919 al 1946, los Testigos reclaman que ellos imprimieron y vendieron un total increíble de 468,000,000 libros y folletos.

 

Todas estas impresiones, grabaciones y radiodifusión se hacen en una fábrica moderna de ocho pisos en Brooklyn. Esta planta está provista de cada tipo de personal concebible técnico y ejecutivo, donde todos son Testigos de Jehová y todos viven en un edificio de apartamentos modernos, de siete pisos propiedad de la sociedad en una de las mejores calle de Brooklyn con una vista agradable hacia el río East River de Nueva York. 

 

Éstos "siervos de las oficinas principales" —y hay casi mil de ellos— trabajan por  exactamente diez dólares mensuales, lo que se denomina como "dinero para gastos". Todas sus otras necesidades son cubiertas por los demás testigos viviendo en las oficinas principales.  Ellos tienen sus propias empleadas domésticas, su propio comedor, su propia lavandería, su propia sastrería. Sus alimentos son producidos por Testigos de Jehová quienes trabajan en las granjas propiedad de la sociedad y que están esparcidas alrededor del país. Está también la Escuela Bíblica Galaad para entrenamiento avanzado de los ministros a jornada completa ubicada en el sur de Lansing, en Nueva York, y tienen 39 oficinas sucursales de la sociedad en otros países del mundo.

 

Para Comida y Gastos—$5 

 

Los misioneros que viajan dónde no hay ninguna oficina sucursal se les dan cinco dólares mensuales para comida y otros gastos. Les permiten quedarse con las "contribuciones" que ellos reciben por la literatura que ellos reparten.  Los Testigos de Jehová no tienen iglesias. Sus sociedades locales se les llaman "Compañía de Organizaciones"  y sus lugares de reunión, ya sea en un elaborado anterior hospital como en Little Rock, Arkansas, o una choza de paja en la selva de Mysore, son "Salones del reino".  Los domingos en las noches, y a veces los días en semana, todos los "siervos" se reúnen para tener un estudio bíblico, tal y como se los envía a ellos la oficina de la sede principal de Brooklyn, y para cantar sus propios himnos.

 

Por el día, los "precursores", como a ellos se les llaman, se pasan de casa en casa  dando "testimonio" o "intercambiando por contribuciones" los folletos y libros que ellos ya le han comprado a su sociedad a cinco centavos los folletos y a veinte centavos los libros. La semana de trabajo considerada ideal para los "precursores" según la sociedad es "cinco días dedicados a Dios, y un día al trabajo seglar."

 

Un Testigo bastante típico lo era Michael Kusek de treinta y nueve años de edad, que era del condado de Schenectady, en Nueva York, un granjero quien nació en Polonia y llegó a este país a la edad de cinco años. Por muchos años, Kusek fue un devoto católico romano. Su familia estaba llena de sacerdotes y monjas, y él de niño sirvió regularmente en el coro de su parroquia. Entonces un día él se encontró con una copia de La Atalaya, la revista quincenal de los Testigos de Jehová. Entonces fue cuando empezaron las reyertas. Kusek se pasaba discutiendo sobre temas religiosos uno tras otro con su madre, y finalmente él tuvo que dejar su hogar y su iglesia. Él se encontró y se casó con una maestra de música de Glens Falls, Nueva York, que venía de una familia sólida presbiteriana.

 

Durante años, la esposa de Kusek, Joyce, intentó que su marido se olvidara de su devoción fanática a las profecías bíblicas. Ella lo llevó a ver unos ministros que eran amigos de ella.  Y ella estuvo en todos los argumentos de Kusek con los ministros, y como resultado, al parecer ella se convirtió. Los Kuseks por lo tanto criaron a sus dos hijos dentro de los Testigos de Jehová como lo eran ellos.

 

Durante algún tiempo, los Kuseks continuaron viviendo como antes lo hacían, en su cómoda granja, una lechería con 40-vacas. Ir a predicar se hacía después del medio día y en las tardes. Pero imprevistamente, en 1941, Kusek deliberadamente vendió todo, menos unas cuantas vacas, y ahora la familia dedica casi todas sus horas a la causa. Kusek ahora cultiva sus propias verduras en su granja, y eso es todo. El resto del tiempo él está, ya sea, en el salón del reino local ó predicando. Él acuerda con sus vecinos granjeros para trabajarles durante unas semanas cada año y la familia subsiste en los pocos cientos dólares que él les trae.

 

La una vez-próspera granja de Kusek es ahora un campamento turístico gratuito para todos los Testigos de Jehová quienes vayan de jira. Ellos preparan sus casetas allí, cultivan sus propios huertos, y se pueden quedar todo el tiempo que deseen. 

 

De todo los Testigos que me he encontrado, la mayoría son tan pobres o más que los Kuseks. Cuando 83,000 de ellos descendieron en Cleveland en sus cacharros de carros y sus camiones destrozados, una comparación inevitable con una migración de los Okie fue hecha. Es más, las cifras del Departamento de Justicia indican que menos del uno por ciento del grupo ha tenido una educación universitaria mientras que el quince por ciento solo han llegado a escuela primaria. Sin embargo, en la convención de Cleveland habían centenares de muchachas bonitas, bien-vestidas, docenas de testigos en los hoteles más finos de Cleveland, 100 doctores, 250 enfermeras, una señora llamada Dodd quien dejó su casa de apartamento de 16-cuartos en Londres para volar a la convención en un clíper, y el jefe ingeniero de una estación de radio principal del Medio Oeste.  En esta masa heterogénea habían entremezclados una buena cantidad de personas de la raza negra y centenares de judíos convertidos.

 

Una vez al año, todos estos Testigos conglomerados (siempre y cuando hayan hecho la contribución de por lo menos diez dólares) se les permite votar por la junta directiva, la que a su vez selecciona los funcionarios de la sociedad. A nadie jamás se le elige para ser parte de la junta, solo son los mismos de la junta directiva anterior, o cualquier recién llegado que la junta directiva pudiese designar. Sólo en una ocasión hubo una reyerta en la junta directiva, y esos señores insurgentes fueron expulsados tan rápido que sus cosas personales ya estaban fuera, en la calle, antes de que la reunión finalizara. Hubo una reyerta menor entre algunos de sus líderes en la convención de Cleveland. Un grupo de ocho Testigos de los más antiguos quienes eran precursores, dirigidos por Roy D. Goodrich de cincuenta-nueve-años-de edad, de Fort Lauderdale, en Florida, y miembro desde el 1919, intentó tomar el micrófono y acusar a la junta directiva de ser unos hipócritas y de "instalar una dictadura para gobernar a los testigos", y de "establecer la misma clase de jerarquía religiosa como la jerarquía católica romana que ellos mismos condenan."

 

El hermano Goodrich y sus compañeros fueron expulsados mediante carta personal antes de que pasara una hora. Ellos intentaron apelar su caso distribuyendo hojas sueltas fuera del estadio. Los rebeldes fueron rodeados inmediatamente por unos 200 Testigos quienes deliberadamente les cortaron unos cartelones de sus hombros que indicaban que pertenecían a la Watchtower tal como se despoja en público los botones e insignias del uniforme de un oficial del ejército francés deshonrado que ha sido hallado culpable en una corte marcial.

 

La junta directiva de los Testigos de Jehová vive en los modestos hospedajes en las oficinas de la sede principal de Brooklyn, y come en el mismo comedor con los trabajadores de las oficinas principales. Ellos son los que dan las instrucciones e interpretaciones de la Biblia a los Testigos, y son responsables del funcionamiento de la estación radial, de la impresión de millones de publicaciones, de las cincuenta y dos oficinas sucursales en los Estados Unidos y los países extranjeros, de los misioneros de la sociedad en países dónde no se han establecido oficinas todavía, de las granjas de la sociedad y la Escuela de la Biblia de la Watchtower llamada Galaad dónde se adiestra a los Testigo para posiciones de liderato en la organización.

 

Una Residencia para los Profetas  

 

La junta directiva también tiene una mansión de $75,000 en San Diego, California que se construyó durante el régimen del Juez Rutherford para la ocupación exclusiva del Rey David, Moisés, Samuel y los demás profetas cuando ellos retornasen a la tierra. Esta mansión se llama Beth Sarim (Casa de Príncipes) y está completamente decorada con arquitectura de Oriente Medio y palmas, para que los profetas se sintieran completamente en casa. En el entretanto, para impedirle que a Beth Sarim le diese moho por el desuso, la junta directiva la utilizaba como su propia casa vacacional para deleitarse allí durante los inviernos.

 

Debido a las reseñas exteriores como estas, y debido al ingreso evidentemente grande de los millones de publicaciones todos los años, a la junta directiva se le ha acusado frecuentemente de usar a los Testigos de Jehová como un fraude personal. No hay evidencia para apoyar estos cargos. Los líderes realmente viven como persona de la clase media, y el primer presidente de la sociedad, Charles Taze Russell, dejó exactamente en su testamento $200 cuando él murió en 1916. Él había sido una vez dueño de una cadena de tiendas de ropa y un hombre muy adinerado.

 

La misma cosa es verdad del Juez Joseph F. Rutherford, el segundo presidente. Hace unos años, Roger Baldwin del la unión ‘American Civil Liberties Unión’  [Unión de Libertades Civiles Americana ] se tornó en uno de los pocos hombres fuera de la junta directiva en conseguir alguna noción oficial de las finanzas de la organización. Baldwin está convencido que el millón de dólares de ganancias de ese año en particular casi todo se empleó en las pérdidas de las publicaciones extranjeras, gastos de administración y los tremendos gastos legales necesario para defender los Testigos en las salas de los tribunales.

 

Russell y Rutherford fueron las dos figuras sobresalientes en la historia de los Testigos de Jehová, la que entró en marcha en el 1872 cuando Russell, entonces un joven de Pittsburgh bastante próspero comerciante y un —presbiteriano era su religión— organizó una clase bíblica en Allegheny, Pensilvania, para "empezar un estudio cabal de las Escrituras y llegar a un entendimiento más claro de muchas doctrinas fundamentales de la cristiandad que se habían perdida de vista desde los días de religión organizada, en el D.C. 325 y después de esto."  De este principio sombrío se desarrolló la Sociedad de la Torre del Vigía de Sión, el nombre de la corporación de los Testigos de Jehová.

 

Las interpretaciones personales de Russell de la Biblia ahora se han vuelto en los dogmas de los Testigos de Jehová. Además, él organizó el sistema de ir "predicado" de puerta en puerta, los salones del Reino locales y el arreglo de las Compañía de Organizaciones, la oficina de la sede principal de Brooklyn desde donde los representantes de viaje salen para mantener en línea a las Compañía de Organizaciones, y las sucursales de los Testigos en el extranjero a quienes todavía oficialmente se les conocen como Asociación de Estudiantes Internacionales de la Biblia. 

 

Cuando el "Pastor" Russell de repente murió en el 1916, parecía por algún tiempo que la organización se iba a caer en pedazos. Pero justo después de unos pocos meses de confusión, el manto calló sobre los hombros anchos del "Juez" Joseph Franklin Rutherford, un sombrío abogado de Missouri, quien, después de su conversión en 1909, se había convertido en el abogado de la organización.

 

Alto, imponente, parecía un senador, Rutherford con una voz estentórea le dio la personalidad que necesitaba el movimiento. Pronto a Russell lo habían echado al olvido, y a sus seguidores, quienes se hacían llamar "Russellitas" expresamente se les prohibió que utilizaran ese término. Todo se hizo con el nombre del Juez Rutherford, los tratados eran todos sus mensajes personales, La Atalaya se llenó de sus opiniones personales y la estación de radio WBBR recientemente adquirida empleaba el 90 por ciento de su tiempo de radiodifusión propulsando su voz retumbante en el éter del Nueva York metropolitano. 

 

A Igual que Russell, Rutherford rápidamente echó mano a los desarrollos tecnológicos para propulsar sus doctrinas, y tan temprano como el 1927, el Juez ya tenía una red de costa-a-costa de 53 estaciones para llevar sus declaraciones de tono profundo y bajo a las cabras. Ésta red creció al número asombroso de 403 estaciones en 1933.

 

Pero La Voz No Fue Silenciada  

 

Cuando las protesta del clero obligó a la mayoría de estas estaciones a descartar las conferencias de Rutherfurd, él se tornó a unos nuevos proyectos—discos de fonógrafo y equipos de grabaciones. Rutherford hizo unos fonógrafos portátiles y equipos de grabaciones con sus conferencias en la fábrica de Brooklyn y los vendió a los siervos, para que les ayudase en sus predicaciones. Los equipos de grabaciones le costaron a los discípulos $140 cada uno, los fonógrafos $10 y las grabaciones setenta centavos. Así, toda una generación entera de americanos se familiarizó con la voz retumbante del Juez Rutherford desde sus barcones delanteros. 

 

Rutherford instituyó primero el nombre, "Testigo  de Jehová" en 1931. Él también instituyó el modelo de los Testigos a negarse a servir en el ejército de cualquier gobierno que no fuese el de Dios, cuando a él se le sentenció a la penitenciaría de Atlanta por aconsejar la evasión del servicio selectivo en la 1ª Guerra Mundial.  El juez Rutherford murió en Beth Sarin el 8 de enero de 1942, después de veinticinco años como presidente de la sociedad.

 

Cuando murió Rutherford, el sosegado y descolorido presidente actual Nathan Homer Knorr fue elegido para ocupar su lugar.  Knorr quien se convirtió a los Testigos de Jehová cuando era un niño escolar en Bethlehem, Pensilvania, vino a la planta de publicación de Brooklyn como un moderado y tranquilo empleado de dieciocho-años de remesas en 1923, y ascendió hasta ser gerente general de la inmensa empresa.  Él no es la nueva Gran Personalidad. Esa distinción parece pertenecer a un muy reciente convertido llamado Hayden C. Covington, un anterior abogado de San Antonio que ahora opera, como Rutherford una vez lo hizo, como el asesor legal de la sociedad. 

 

Hayden Covington es un tejano alto, habla pausadamente, apuesto, sabio-increíble, dando siempre espaldarazos, con un sombrero de fieltro ancho-rebosado, a quien Roger Baldwin describe como uno de los abogados más listos del país hoy en día. El abogado de treinta y cinco años de edad se les unió en San Antonio y, debido a su reputación legal ya brillando allí, a él inmediatamente lo trasladaron a la oficina de la sede principal de Brooklyn para hacerse cargo del Departamento legal que Rutherford había dominado por tantos años. 

 

Pronto tuvo mucho que hacer. Desde el 1941 al 1946 Covington personalmente vio sobre 4,200 casos de los testigos de Jehová en las cortes estatales y federales, 35 de ellos en la propia Corte Suprema de los EE.UU.  Casi todos los casos importantes eran el espectáculo de un solo-hombre, Covington. Según Roger Baldwin, Covington articulaba unas defensas inteligentes condimentándolas con las Escrituras, conducía una defensa de fuego-rápido para el Testigo involucrado, e inmediatamente se marchaba por tren o avión para el próximo caso que podría ser a unas mil millas de distancia. Su agenda a veces involucraba tanto como seis casos en una semana. Él personalmente argumentaba en todos los casos de la Corte Suprema y él es afamado como ser uno de los pocos abogados consistentemente capaz de hablar con insolencia en la Corte Suprema y se lo permitían. 

 

Debido a su trabajo en las cortes en estos últimos cinco años, Covington ha hecho mucho por la sociedad.  Por ejemplo, en el 1942, a tres testigos de Virginia del Este, llamados Walter Barnette, Paul Stull y Lucy McClure, los amenazaron con denunciarlos a las autoridades estatales si ellos no obligaban a sus niños a que saludaran la bandera en la escuela como es requerido por la ley estatal. Esta era simplemente otra de las centenares denuncias que plagaban a los Testigos por no saludar la bandera, y en un caso que se le dio mucha publicidad, la Corte Suprema había deliberado en contra de ellos. Tan desesperador como se veía el caso, Covington descubrió una apertura.

 

Él sabía que en esa decisión de la Corte Suprema, la decisión se había deliberado en contra de los Testigos por la mayoría de ocho votos a uno. Pero él sabía que Justices, Jackson, Black y Murphy habían cambiado abiertamente de opinión y ahora sentían que ellos habían oprimido a una minoría injustamente. Eso cerraría los ocho a uno, a cinco a cuatro. Entonces Wiley Rutledge reemplazó James F. Byrnes en el banco, y debido al récord pasado de Rutledge como juez, Covington sabía que ahora él tenía ese voto tan vital. Él de un golpe, inmediatamente cerró el caso a través de Barnette, como ahora se sabe por los libros de la historia.

 

La victoria llegó mas pronto de lo que él esperaba. En la Corte de Circuito de Apelaciones el Juez John F. Parker invirtió la decisión original de la Corte Suprema de ocho a uno, y cuando la junta escolar asombrada apeló a la Corte Suprema, positivos que vendría una fallo a su favor, la Corte Suprema sostuvo la decisión a favor de Covington de cinco a cuatro, tal y como él lo había figurado. Ésta fue la ultima palabra en lo que se trataba de saludar la bandera. Ahora es ilegal en cualquier parte, que cualquier junta escolar en el país obligue a los niños hacer algo que va en contra de sus principios religiosos.

 

Después de muchos años de derrotas sobre la cuestión de distribuir literatura de los Testigos de Jehová sin interferencia del lindante local, Covington descubrió la misma clase de apertura y estableció otro punto vital por última vez. Un Testigo llamado que Murdoch fue arrestado en la localización de Jeannette, en Pensilvania, por violar una ordenanza contra mercadear folletos religiosos de puerta en puerta sin una licencia.

 

En la más reciente decisión sobre esta materia, la Corte Suprema había sostenido una ordenanza similar en Opelika, Alabama, por un voto, cinco a cuatro. Pero ahora Wiley Rutledge estaba en el banco, y Covington sabía que Justice Rutledge había deliberado en contra de tal ordenanza vehementemente cuando él era juez de la corte de circuito en Washington, D. C.  Covington apresuró el caso de Murdoch a través de las cortes federales hasta que llegó a la Corte Suprema, y efectivamente, consiguió la decisión que él esperaba de cinco a cuatro a su favor. La corte decidió que distribuir tratados es igualmente parte de la libertad de religión como ir a la iglesia, y eso cerró este problema una vez y por toda.

 

Otros Derechos Sostenidos Legalmente 

 

Poco a poco Covington limpió los problemas legales. Él consiguió una decisión de la Corte Suprema sosteniendo los derechos de los Testigos de tocar en cada puerta, y otro derecho que les permite "predicar" en los pueblos de la compañía, y otro cual sostiene que, se les permite distribuir folletos en propiedades gubernamentales. En otro caso, él hizo que a varios testigos se les reintegraran a su empleo en una fábrica de platos y vasos en Pittsburgh, después de que sus compañeros obreros abandonaran el área de trabajo porque los testigos no saludaban la bandera. 

 

La mayoría de los casos de Covington involucraron a mas o menos unos 4,000 Testigos, quienes fueron a prisión, porque se negaron a clasificarlos como ministros a jornada completa, lo qué ellos insistían que eran, por el contrario, intentaron enviarlos al Ejército. Éstos Testigos era un problema para el gobierno porque algunos de ellos incluso se irían a los campamentos de objetores por conciencia. "Nosotros no estamos en contra de la guerra", ellos decían. "Nosotros solo queremos seguir trabajando para Jehová, lo que es nuestra única función en esta tierra".  Covington, por lo menos, pudo conseguir que hiciese una decisión sobre las clasificaciones de la junta de reclutamiento, que fuese revisable por las cortes federales.

 

Y con la ayuda de 33 estadounidenses líderes clérigos (incluyendo a los obispos McConnell, Harman y Baker) quiénes estaban aliados a la unión ‘American Civil Liberties Unión’  [Unión de Libertades Civiles Americana ] para apoyar la solicitud, él también parece haber movilizado las libertades provisionales y quizá una amnistía general del Presidente Truman para los miles de Testigos que todavía estaban en la cárcel un año después del Día de la Victoria sobre Japón.

 

Covington ha sufrido solo dos derrotas en todos estos casos. Él estuvo ligado al caso de Sarah Prince cuando la Corte Suprema decidió que las leyes laborales sobre menores no tiene nada que ver con la libertad de prensa, cuando unos Testigos enviaron a un niño de nueve-años de edad a la calle bajo la lluvia a un sector de Brockton, en Massachusetts, para distribuir tratados de puerta en puerta. Y el caso de Chaplinsky, la Corte decidió que no era libertad de expresión que Walter Chaplinsky le comunicara a un policía de Rochester, New Hampshire, que él era un trapacista condenado y un fascista condenado, y que todos en el gobierno de Rochester eran unos fascistas y agentes fascistas."  Ni siquiera Covington podía hacer algo sobre eso.

 

En el panorama completo de los Testigos de Jehová, sin embargo, las decisiones judiciales trascendentales son una cosa importante. Estas probablemente se recordarán por mucho tiempo después que los Testigos de Jehová se hayan extinguido, lo que muy bien puede suceder si demasiados Armagedones no llegan en el horario previsto. Como Roger Baldwin lo puso: "Al disputar en las cortes cada una de las restricciones contra ellos, éstos Testigos de Jehová le han hecho un gran servicio a las libertades americanas. Ellos han ganado para usted y para mí un grado de libertad que antes nosotros nunca hubiésemos tenido. Sirviéndole a lo que ellos conciben ser la causa de Dios, ellos han servido a la causa de sus compañeros ciudadanos, los mismos, quienes ellos aborrecen." 

 

FIN

 

 

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