http://www.freeminds.org/doctrine/bloodban.htm

 

Traducido por David García Claussell  

 

Reimpreso de la edición de Ene/feb. de 1997 de la revista Free Minds Journal

Revisiones sobre el Tema de la Sangre 

¿La Watchtower permite almacenar sangre? 

¿La Watchtower permite que la sangre sea infundida? 

¡Si su respuesta es no, piénselo de nuevo! 

Por Gary Busselman y Randy Watters

Como la mayoría de nosotros ya sabemos, la Sociedad de Biblia y Tratados Watch Tower constantemente cambia sus doctrinas concerniente a lo que pudiese ser una conducta aceptable e inaceptable de sus seguidores. Esto ciertamente de igual forma es el caso con las transfusiones de sangre. Lo que sigue es una entrevista con Gary Busselman, un anterior testigo de Jehová  quien perdió su primera esposa debido a la cuestión de las transfusiones de sangre y los trasplantes de órgano, y quién ha pasado mucho tiempo investigando sus cambiantes posiciones respecto a la sangre.

Ciertas declaraciones importantes sobre la prohibición de la Watchtower en cuanto a  ingerir sangre por medio de las transfusiones son repasadas aquí en preparación para esta discusión:

“Preguntas de los Lectores”

“En vista de la seriedad de introducir sangre en el sistema humano por medio de una transfusión, si violara las Santas Escrituras en este respecto ¿estaría sujeto el recibidor dedicado y bautizado de la transfusión de sangre a ser expulsado de la congregación cristiana?”  

“Las Santas Escrituras inspiradas responden sí.”  —La Atalaya del 1º de julio de 1961, página 414 {En inglés corresponde a The Watchtower de Enero 15, 1961, p. 63}

 

“Firme resolución respecto a la vida y la sangre”

“De manera similar, el mandato de Dios acerca de ‘abstenerse de sangre’ prohíbe ingerirla por la boca así como recibirla en las venas por inyecciones. Además, la Biblia indica claramente que la ley divina no había de pasarse por alto ni siquiera durante una emergencia que pudiera representar una amenaza para la vida. (1 Sam. 14:31-35)  Muchos de los siervos aprobados de Dios han estado dispuestos a encararse a peligros y hasta a la muerte más bien que violar los principios bíblicos y su integridad a Jehová.”  (La Atalaya, del 1º de noviembre de 1978, Pág. 24)


. . .  “Por eso su destino eterno está enlazado con su fidelidad a Jehová. Esto incluye el que sean obedientes a lo que él dice acerca de la sangre.” (La Atalaya, del 1º de noviembre de 1978, Pág. 26)


“Los Testigos creen que hay que deshacerse de la sangre que se saca del cuerpo, de modo que no aceptan autotransfusiones de sangre conservada o depositada de antemano. También se oponen a las técnicas para la colección o la hemodilución intraoperatorias que envuelven el almacenamiento de la sangre.”
 (Folleto ¿Cómo puede salvarle la vida la sangre? 1990, Pág. 27)


“Pero los testigos de Jehová creen que el recibir una transfusión [...] [puede] resultar en condenación eterna.”
(Ibíd. Pág. 31)    [paréntesis de ellos]

Gary: Como nosotros leemos aquí arriba, su principio es este: La sangre no se puede poner dentro del cuerpo a través de la boca o a través de “las venas por inyecciones”.  Sin embargo este mensaje no es totalmente consistente con lo que está escrito en los artículos de La Atalaya del 1989 y 1995 cual nosotros discutiremos.

Randy: ¿Qué cambio usted ve que son evidentes en sus recientes artículos relacionados a su posición sobre recibir transfusiones de sangre?

Gary: Primero le indico al lector que lea La Atalaya del 1º de agosto de 1995, Pág. 30. Este corto artículo cual dice mucho:

(1) Este les recuerda a los testigos de Jehová que hay “circunstancias” [noten: el plural] cuando un testigo puede disponer que su propia sangre le sea transfundida nuevamente a él, y visto por el Cuerpo Gobernante de la Watchtower como algo que “no consideran objetable”. Noten:

“...el Centro de Cirugía sin Sangre utiliza otras terapias en vez de la transfusión, entre ellas, el uso de sangre autóloga, una técnica que algunos Testigos no consideran objetable en ciertas circunstancias.”

(2) El artículo en la actualidad está haciéndole propaganda al Centro de Cirugía sin Sangre en el Centro Médico del Hospital-Universitario Cooper en Camden, New Jersey dónde los testigos de Jehová pueden operarse, que de hecho, involucra ciertos tratamientos de sangre que han sido juzgado por los escritores de La Atalaya como unos qué “no consideran objetable” por ellos. ¡Los escritores de La Atalaya realmente están diciendo que los testigos pueden recibir “tratamiento de sangre” en el Centro de “Cirugía sin Sangre”.  ¡Muy notable de hecho!  Sobre todo teniendo presente la siguiente declaración:

“Por eso, si miembros de un personal médico sugieren que un cristiano permita que alguna de su sangre le sea removida y entonces sea depositada en un banco de sangre con el fin de transfundirla posteriormente, el cristiano no está sin guía bíblica en cuanto al proceder apropiado. Puede mencionar que a los israelitas antiguos se les dijo que la sangre removida había de ser ‘derramada sobre el suelo como agua,’ para mostrar que era para Dios y no para sustentar la vida de alguna criatura terrestre. (Deu. 12:24) Y puede referirse al mandato directo de que los cristianos ‘se abstengan de sangre.’ En vista de esto, ¿cómo pudiera él permitir que su sangre fuera recogida en un banco de sangre para ser transfundida posteriormente a él mismo o a otra persona?” (La Atalaya del 1º de noviembre de 1978, Pág. 30.)

Aunque la palabra “banco de sangre” se usa aquí en un sentido negativo respecto al almacenar sangre, una ventana de posibilidades se notan con respecto al uso de la sangre “autóloga” en las siguientes preguntas y respuestas proporcionadas en La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30:

 “Pero ¿qué hay de usar sangre “autóloga”, (1) un término que se aplica a varios procedimientos? Algunos de estos procedimientos no son aceptables para los cristianos porque están en claro conflicto con la Biblia, pero otros hacen surgir preguntas.” (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30)

 

(1) La antedicha revista La Atalaya también define las condiciones médicas relacionadas a la sangre para los lectores como:    sangre “homóloga” (que viene de otra persona) y sangre “autóloga” (la sangre del mismo paciente).”

Luego, los escritores entran en una extensa explicación sobre la base bíblica para sus opiniones en cuanto al tratamiento con sangre y el tratamiento sin sangre, usando principalmente la ley de Moisés (cual ellos insisten que ya no está más en efecto). Finalmente ellos concuerdan qué:

“Esto claramente elimina un uso común, en operaciones, de la propia sangre del paciente: el recogerla antes de una operación, almacenarla y después introducirla de nuevo en el paciente. En ese procedimiento se hace lo siguiente: antes de la cirugía electiva, se almacenan algunas unidades de la sangre entera de la persona, o se separan, congelan y almacenan los corpúsculos rojos. Entonces, si parece que el paciente necesita sangre durante una operación, o después de ella, se le puede devolver su propia sangre que ha sido almacenada. Los temores corrientes sobre las enfermedades transmitidas por la sangre han popularizado este uso de la sangre. Sin embargo, los testigos de Jehová NO aceptan este procedimiento.” [Ibíd. Pág. 30]

En mi opinión, las palabras más importantes en el párrafo anterior son “antes de una operación” y “esto”. En la página 31 del mismo artículo ellos dicen:  

“¿Qué hay de una hemodilución inducida? Algunos cirujanos creen que es ventajoso diluir la sangre del paciente durante la cirugía. Por eso, al principio de la operación dirigen alguna sangre a bolsas de almacenamiento fuera del cuerpo del paciente y reemplazan esa sangre con fluidos no sanguíneos; después se permite que la sangre fluya de nuevo al paciente. Puesto que los cristianos no permiten que se les almacene la sangre, algunos médicos han hecho una adaptación de este procedimiento mediante organizar el equipo en un circuito que esté constantemente conectado con el sistema circulatorio del paciente. Algunos cristianos han aceptado esto; otros lo han rechazado. De nuevo, cada persona tiene que decidir si va a considerar el desvío de su sangre en un circuito de hemodilución de este tipo como similar al fluir de la sangre por una máquina cardiopulmonar, o si vería la sangre como sangre que ha salido de la persona, y por lo tanto sangre que debería descartarse.”

Mientras que el Cuerpo Gobernante ha descartado el almacenamiento de sangre antes de una operación, ellos permiten un procedimiento intraoperatorio que permite la sangre viajar fuera del cuerpo y después que se infunda de nuevo en el paciente, y como veremos, aun de este modo es almacenada temporalmente fuera del cuerpo.

¿Cómo funciona este procedimiento, llamado hemodilución? Noten la descripción por Peter E. Keipert, Ph.D.:

“Una técnica relacionada, hemodilución normovolémica aguda (‘acute normovolemic hemodilution’ ANH por sus siglas en inglés), acarrea la colección de una porción de sangre del paciente (por ejemplo, de 2 a 4 unidades) en la sala de operaciones justo antes de la cirugía. Según se va retirando, la sangre es reemplazada con unos cristaloides  y/o coloide dilatadores del plasma para mantener la constante circulación del volumen de sangre. El resultado del ANH es una disminución de la pérdida de los glóbulos rojos durante la cirugía, puesto que la pérdida de sangre se disminuye. La sangre del paciente en su totalidad es readministrada durante la cirugía, si fuese requerida, o al final de la cirugía para aumentar el nivel hematocrito a uno seguro.”  (EL USO DE UN OXIGÉNANTE, UN PORTADOR PERFLUOROQUÍMICO-ASENTADO EN OXÍGENO, COMO UNA INTRAOPERATORIA ALTERNATIVA A LA TRANSFUSIÓN DE SANGRE. Peter E. Keipert, Ph.D. [la Alianza Farmacéutica], Alliance Pharmaceutical Corp., 3040 Science Park Road, San Diego, CA, 92121.

Anna L. Harris, M.D. y Thomas P. Engel, M.D., presentaron el siguiente resumen sobre la hemodilución relacionado a los pacientes que son testigos de Jehová:

“Administración Anestésica” hemodilución normovolémica aguda (‘acute normovolemic hemodilution’ ANH por sus siglas en inglés), es un método que reduce, o incluso puede eliminar, la necesidad de una transfusión de sangre durante una cirugía...  El ANH puede hacerse ya sea con sangre arterial o venosa y debe completarse antes de la cirugía ya que la pérdida de sangre quirúrgica durante la hemodilución puede producir una hipervolemia aguda...  “Los testigos de Jehová no aceptarán sangre conservada o depositada de antemano bajo ninguna circunstancia; Sin embargo, adaptando el proceso de hemodilución para efectuar un sistema continuo de retiro de sangre y reintroducción ha sido aceptable por algunos pacientes que son testigos. (37) Esta adaptación se ejecuta mediante una flebotomía del paciente mediante un catéter central o la instauración de un catéter periférico grande vía desagüe por gravedad a un receptáculo apropiado de almacenamiento para sangre; apropiado en el sentido que el paciente está seguro en la creencia que su sangre es todavía parte de su sistema circulatorio.” (Anesthetic Challenges and Considerations Presented by the Jehovah's Witness Patient, {‘Desafíos Anestésicos y Consideraciones Presentadas por los Pacientes Testigos de Jehová’}), Anna L. Harris, M.D. y Thomas P. Engel, M.D. Departamento de Anestesiología, Loma Linda Escuela Universitaria de Medicina, Loma Linda, CA.

Entonces está la consideración de la Watchtower de la práctica médica de recoger la sangre que realmente se ha derramado del sistema circulatorio en una herida abierta, recogiendo la sangre derramada, limpiando esa sangre y transfundiendo o una “reinfusión” a través de “las venas por inyecciones”.  Lo siguientes son sus comentarios que se relacionan al posible uso de sangre derramada, y a las explicaciones médicas del proceso llamado “recuperación de la sangre autóloga”, o “células-salvadas del desperdicio” {cell-saver sistema de autorrecuperación de sangre}.

“Los Testigos creen que hay que deshacerse de la sangre que se saca del cuerpo, de modo que no aceptan autotransfusiones de sangre conservada o depositada de antemano. También se oponen a las técnicas para la colección o la hemodilución intraoperatorias que envuelven el almacenamiento de la sangre.” (Folleto ¿Cómo puede salvarle la vida la sangre? 1990, Pág. 27)

Ellos aquí están discutiendo sobre la “sangre conservada o depositada de antemano” y su uso de ser un pecado para los testigos, pero por el uso de “intraoperatorias” aparentan estar diciendo que el almacenamiento de la sangre, etc. queda prohibido en una operación. Sin embargo en La Atalaya del 1º de marzo de 1989, ellos realmente permiten recoger la sangre derramada y hacerles una “reinfusión” (recoger la sangre derramada del paciente y reinyectar esa sangre en el paciente), así como permitir que el flujo de la sangre se “interrumpiera brevemente”, una forma de almacenamiento (siendo que la sangre se contiene en una bolsa y en los tubos de la máquina, y brevemente es almacenada allí durante algún tiempo mientras se esta operando):

“Un ejemplo final del uso de la propia sangre del paciente envuelve el recuperar la sangre para volver a usarla durante una operación. Se usa equipo para aspirar sangre de la herida, bombearla por un filtro (para eliminar coágulos u otra materia) o un centrífugo (para eliminar fluidos), y entonces introducirla de nuevo en el paciente. A muchos cristianos les ha preocupado profundamente el que en esa recuperación de la sangre se interrumpiera brevemente el fluir de la sangre. Sin embargo, como ya se ha mencionado, más bíblico sería preocuparse de si la sangre que fluye hacia una herida operatoria es o no es todavía parte de la persona. ¿Significa el que la sangre haya fluido de su sistema circulatorio a la herida que tal sangre deba ser ‘derramada’, como la que se menciona en Levítico 17:13? Si así lo cree la persona, probablemente rehusaría permitir tal recuperación de la sangre. Sin embargo, otro cristiano (quien tampoco permitiría que sangre que se hiciera fluir de su persona fuera almacenada por algún tiempo y después volviera a introducírsele en el cuerpo) pudiera concluir que un circuito con recuperación en una operación, con la subsiguiente reinfusión, no violaría su conciencia educada.” (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 31)

  Anna L. Harris, M.D. y Thomas P. Engel, M.D. describen cómo es que esto sucede con los pacientes testigos de Jehová: 

Administración Anestésica

“Bajo circunstancias usuales, la preparación normal antes de una operación incluiría también la práctica de almacenar la sangre de los pacientes para usarla durante la cirugía; sin embargo, los testigos de Jehová no aceptarán transfusiones autóloga de sangre depositada previamente. (30) Alternativamente, para poder aumentar al máximo los niveles de la hemoglobina, al paciente puede administrársele un régimen de terapia vía oral de hierro durante 3 a 4 semanas antes de la cirugía. (31) Intraoperatoriamente, la minimización del consumo de oxígeno y la maximización de entrega de oxígeno son factores que ayudan a reducir la dependencia de una transfusión. Con ese fin, las técnicas que pueden emplearse incluyen la hemodilución normovolémica aguda, células-salvadas del desperdicio un dispositivo cual ejecuta la autotransfusión, anestesia hipotensora, y la hipotermia deliberada. No obstante, ninguna técnica será satisfactoria, a menos que el cirujano preste escrupulosa atención para minimizar la pérdida de sangre durante la cirugía y la hemostasis.” (Anesthetic Challenges and Considerations Presented by the Jehovah's Witness Patient, {‘Desafíos Anestésicos y Consideraciones Presentadas por los Pacientes Testigos de Jehová’}), Anna L. Harris, M.D. y Thomas P. Engel, M.D. Departamento de Anestesiología, Loma Linda Escuela Universitaria de Medicina, Loma Linda, CA.

Mientras los mencionados doctores aquí arriba se refieren a “células-salvadas del desperdicio, un dispositivo cual ejecuta la autotransfusión”,  la revista La Atalaya cuidadosamente evita mencionar la palabra “autotransfusión” cuando describe el procedimiento al cual ellos se refieren como un asunto de “decisión personal”.  ¡Ellos evitan referirse al dispositivo de sangre derramada por su nombre, aparentemente prefiriendo decir: “Se usa equipo para aspirar sangre de la herida” (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 31).  ¡Al parecer ellos no quieren que el lector vea la ironía que ellos están permitiendo, de lo que es después de todo una forma de “transfusión de sangre”!

Randy: ¿Entonces qué tipo de “ transfusiones de sangre” actualmente son aceptables?

 

Gary: Ellos aún están diciendo que la colección de sangre autóloga antes de una operación y su almacenamiento para una transfusión no es aceptable. Sin embargo, en el mismo artículo donde la colección de sangre antes de una operación se define como un procedimiento no aceptable, los publicadores de la revista La Atalaya nos dicen que la colección de sangre autóloga  intraoperatorias y su almacenamiento para una reinfusión posteriormente puede ser una que algunos testigos individuales “no consideran objetable”.

En otras palabras, La Atalaya está diciendo que ese “breve” almacenamiento es (en ciertos casos) aceptable. Considere la siguiente cita: 

“En realidad la Biblia no pone el énfasis sobre la cuestión de un fluir constante. Hasta aparte de la cirugía, pudiera ser que el corazón de alguien se le detuviera brevemente y luego volviera a activarse. Su sistema circulatorio no tendría que ser vaciado ni habría que disponer de su sangre solo porque la sangre hubiera dejado de fluir durante el paro cardíaco. Por lo tanto, el cristiano que tuviera que decidir si permitiría que su sangre fuera desviada mediante alguna máquina externa no debería enfocar su atención principalmente en si ocurriera o no una breve interrupción en el fluir de la sangre, sino en si a conciencia cree que la sangre desviada es todavía parte de su sistema circulatorio o no. (Gálatas 6:5.)”  [La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30]

El Dr. Aryeh Shander testifica concerniente a cómo esto se aplica en los pacientes que son testigos de Jehová:

“Cuando el dispositivo para la conservación de células-salvadas del desperdicio {cell-saver sistema de autorrecuperación de sangre}se usa en los pacientes testigos de Jehová, los glóbulos rojos se desvían fuera a una bolsa plástica y se mantienen fuera de la circulación durante la cirugía. Ellos se reemplazan con ‘dilatadores del plasma’ como fluidos que llenan los vasos sanguíneos durante la cirugía. ‘Así que si el paciente sangra, no se pierden muchos glóbulos rojos’, afirmó el Dr. Aryeh Shander, jefe del centro médico de Medicina de Cuidado Crítico. (Gale Scott, The Star-Ledger, Newark, N.J., el 24 de junio de 1996, Pág.15) 

Randy: ¿Cuál, entonces, es el punto principal que usted siente que la mayoría de los testigos de Jehová y los observadores que los vigilan se les ha escapado debido al leguaje en sus nuevos reglamentos?  

Gary: Muchos no reconocen que hay dos procedimientos aceptables en el tratamiento de sangre autóloga para los testigos de Jehová: (1) La hemodilución normovolémica aguda y (2) el procedimiento de la recuperación de la sangre autóloga. ¡Irónicamente, ambos procedimientos son para beneficio de “sostener la vida”,  un uso de la sangre que sin distinción está prohibido directamente por La Atalaya como que no es un uso aceptable para la sangre! (La Atalaya, del 15 de enero de 1995, en la Pág. 6 dice: “En su Palabra inspirada, el manual para mantener la vida del ser humano, nuestro Hacedor prohíbe recurrir a la sangre para sostener la vida.”)  Adicionalmente, ambos procedimientos emplean el “recibirla en las venas por inyecciones”, algo que está completamente prohibido. (La Atalaya, del 1º de noviembre de 1978, Pág. 24) 

 

Randy: ¿Cómo entonces, en resumen, este más nuevo reglamento pudiese ser considerado un hito en su política? 

Gary: El punto es, que bajo ciertas circunstancias las siguientes preguntas pueden contestarse como siguen: 

· ¿Los publicadores de La Atalaya demandan que ninguna sangre se remueva de un testigo? ¡No!  

· ¿Se derramará toda la sangre que se haya sacado del cuerpo? ¡No! 

· ¿Puede realmente introducirse sangre en un paciente que sea testigo? ¡Sí! 

· ¿Puede permitir un testigo que la sangre sea removida de su cuerpo? ¡Sí!

· ¿Puede la sangre de él ó ella temporalmente ser almacenada en bolsas para una reinfusión posteriormente? ¡Sí!

· ¿Puede la sangre recibirse “en las venas por inyecciones”? ¡Sí!

· ¿Puede inyectarse sangre en el testigo para sostener la vida? ¡Sí!

· ¿Muchos tratamientos con sangre pueden ser una cuestión de conciencia personal? ¡Sí!

El principio más significante, creo yo, es que la sangre puede almacenarse fuera del cuerpo. (Sin un marco de tiempo.) 

Otros Desarrollos Recientes 

En adicción a los temas tratados en las ediciones de La Atalaya del 1989 y 1995 aquí arriba, ellos han consentido que sangre de otros seres humanos, en forma de componentes, pueden usarse. 

“Sin embargo, el entendimiento religioso que los Testigos tienen no prohíbe de modo absoluto el uso de componentes como la albúmina, globulinas inmunológicas y preparaciones para los hemofílicos; cada Testigo tiene que decidir individualmente si puede aceptarlos 2.” (Folleto ¿Cómo puede salvarle la vida la sangre? 1990, Pág. 27)

Estas excepciones sí involucran el “almacenamiento” de sangre de otras personas y “recibirla en las venas por inyecciones”. La justificación para esta excepción es que se trata de sólo una pequeña cantidad de sangre que se inyecta en las venas. ¡Si por esto se permite este principio, entonces uno pensaría que una pequeña cantidad de fornicación, adulterio, o de heroína estaría de acuerdo con ellos, como también lo sería rendirle culto a un ídolo pequeño, o tener un árbol pequeño de Navidad!

Randy: ¿Por qué sientes que esto es significativo, y adónde ellos podrían estar dirigiéndose con esta amenaza?

Gary: Los principios que ahora están bajo consideración con el Cuerpo Gobernante de la Watchtower ya no son si la sangre puede removerse, almacenarse, darle tratamiento, y reintroducirse.  Todos esos temas son aceptados por ellos en diferentes contextos. El principio ya no es si la “sangre” puede ser infunda en un testigo. Bajo ciertas circunstancias esto, también, se ve como una decisión personal. El único tema que nos queda es la definición correcta de las palabras “sangre” (de qué consiste ahora) y la palabra “brevemente”.  Al presente, éstos son unos términos ambiguos en su literatura. ¿Si la sangre no iguala a sus componentes, entonces a qué se iguala? ¿Y cuánto tiempo es “breve”?  ¿Es un minuto? ¿Dos minutos? ¿Dos horas? ¿Ocho? ¿Más? ¿De cuánto tiempo se trataría una sesión “intraoperatorias”? ¿Cuánto tiempo la cirugía dura? ¿Cuánto tiempo es postoperatorio?

Adicionalmente, cada cambio de una doctrina puesta por complacencia como las alternativas al servicio militar o el tratamiento de sangre en realidad simplemente es un cambio en la doctrina del eludir. ¿Qué los líderes de la Watchtower tolerarán de sus seguidores? ¿Por qué ellos ahora les rehuirán, por hacer qué? Éstas son las preguntas importantes.

Yo veo la Sociedad en la posición envidiable de intentar cambiar lo que está enseñando respecto al tratamiento de la sangre así como eventualmente cambió las pautas de sus consejos médicos arcaicos, mientras intentaba impedir que su imperio comercial se les derrumbarse en sus pies. La Watchtower actualmente está apoyando ambas reglas como pautas. La confusión que esta táctica está causado debe ser increíble. Las tácticas para forzar una complacencia del principio del tratamiento de la sangre deben exigir tremenda persuasión y un refuerzo continuo. Puedo prever el día cuando La Atalaya dejará esto así, sin la palabra “autóloga” (la propia sangre del paciente).  

“Como se ve, hay una variedad creciente de equipos o técnicas que implican el uso de la propia sangre del paciente. No podemos tratar de comentar sobre cada variación, ni debemos hacerlo. Cada cristiano, al enfrentarse a una cuestión de esta índole, tiene la responsabilidad de obtener detalles del personal médico y entonces tomar una decisión personal.” (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 31)

Yo no estoy condenando al Cuerpo Gobernante por su tolerancia cambiante e indulgencia hacia los tratamientos de sangre. ¡Realmente todo lo contrario! Yo los aplaudo por la sabiduría que ellos han mostrado hasta ahora en este uno de los más difíciles cambios para ellos, y les animo a que ellos continúen investigando sus corazones y sus escrituras.

Gary Busselman


Resumen de Revisión de la Sangre 
Pautas de Aceptación de Sangre de la Watchtower  

Por Gary Busselman

La Atalaya informa que hay tres maneras para un paciente que es un testigo, pueda recibir su propia sangre para así “sostener su vida” esto al simplemente mover la decisión de lo que es “correcto e incorrecto” de las pautas de La Atalaya a la conciencia del paciente que es testigo.

(1) El paciente que es un testigo puede disponer que su sangre sea removida de su cuerpo, bombeada por una bomba, sea oxigenada, sea filtrada, y “brevemente” sea almacenada en un estado no circulatorio (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30), y devuelta a él y “recibirla en las venas por inyecciones” mediante una máquina cardiopulmonar, con tal de que el paciente que es testigo haya “razonado que la sangre está fluyendo continuamente y que el circuito externo pudiera considerarse como una extensión del sistema circulatorio.” (La Atalaya del 1º de noviembre de 1978, Pág. 31)  En La Atalaya del 1989, efectivamente fue removida la palabra “continuamente” de esta condición. (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30)

(2) La Atalaya claramente ordena como un asunto de  “tomar una decisión personal”, el uso de una reinfusión de la colección  intraoperatoria de un “breve” almacenamiento, y posteriormente una reinfusión de la propia sangre del paciente (hemodilución normovolémica aguda, ANH por sus siglas en inglés) La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 31, “así como recibirla en las venas por inyecciones”, con la prueba siendo que el paciente se “cree” que la tubería atada a su brazo representa una parte de su sistema circulatorio.

(3) El uso de “recuperación de la sangre autóloga”, una técnica que envuelve la succión de la sangre perdida del sistema circulatorio, en contexto con intraoperatorio y postoperatorios y “como consecuencia la reintroducción de los glóbulos rojos recuperados en el paciente” (Peter E. Keipert, Ph.D., Alianza Farmacéutica, Alliance Pharmaceutical Corp.) y “recibirla en las venas por inyecciones” y esto con decisión personal del individuo (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 30). Los pacientes que son testigos utilizan “otras terapias en vez de la transfusión, entre ellas, el uso de sangre autóloga, una técnica que algunos Testigos no consideran objetable en ciertas circunstancias.” (La Atalaya del 1º de agosto de 1995, Pág. 30)

“Como se ve, hay una variedad creciente de equipos o técnicas que implican el uso de la propia sangre del paciente. No podemos tratar de comentar sobre cada variación, ni debemos hacerlo. Cada cristiano, al enfrentarse a una cuestión de esta índole, tiene la responsabilidad de obtener detalles del personal médico y entonces tomar una decisión personal.” (La Atalaya del 1º de marzo de 1989, Pág. 31)

Además de esto, los testigos pueden tomar sangre almacenada de humanos y animales e “ingerirla por la boca así como recibirla en las venas por inyecciones” para “sostener la vida”  (La Atalaya del 1º de noviembre de 1978, Pág. 24) como “una decisión, de conciencia personal” esto de las siguientes cinco maneras:

(1) Los pacientes que son testigos pueden tomar la sangre almacenada de otras personas en forma de suero hecha de la sangre almacenada de otras personas, a través de “recibirla las venas por inyecciones”. (La Atalaya, del 1º de noviembre de 1978, Pág. 30)

(2) Los pacientes que son testigos pueden tomar la sangre almacenada de otras personas en forma de albúmina hecha de la sangre almacenada de otras personas, a través de “recibirla en las venas por inyecciones”. *

(3) Los pacientes que son testigos pueden tomar la sangre almacenada de otras personas en forma de globulinas inmunológicas hecha de la sangre almacenada de otras personas, a través de “recibirla en las venas por inyecciones”. *

(4) Los pacientes que son testigos pueden tomar la sangre almacenada de otras personas en forma de preparaciones para los hemofílicos hecha de la sangre almacenada de otras personas, a través de “recibirla en las venas por inyecciones”. *

(5) Los testigos pueden comer sangre animal, incluyendo alimento y productos no- kosher (alimentos preparados conforme a las normas dietéticas judías), haciéndolo sin la cuidadosa consideración para evadir la sangre, lo que es requerido por los publicadores de La Atalaya para tratamiento médico, como una decisión de “conciencia”, para “sostener la vida” e  “ingiriéndolos por la boca” virtualmente sin ninguna pauta dietética de la Sociedad. (La Atalaya, del 1º de noviembre de 1978, Pág. 31)

. . .* “Sin embargo, el entendimiento religioso que los Testigos tienen no prohíbe de modo absoluto el uso de componentes como la albúmina, globulinas inmunológicas y preparaciones para los hemofílicos; cada Testigo tiene que decidir individualmente si puede aceptarlos.” (Folleto ¿Cómo puede salvarle la vida la sangre? 1990, Pág. 27)


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