http://www.freeminds.org/doctrine/resurr.htm

reimprimido del libro, “Refuting Jehovah's Witnesses [Refutando los Testigos de Jehová] 

Resurrección, Cuerpo, y Juicio  

Por Randall Watters

Traducido por David García Claussell de: 

Resurrection, Body, Judgment 

Apreciación Global Bíblica  

El apóstol Pablo dijo:  “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” En el mismo pasaje, Pablo nos da la fórmula que está en el evangelio:  

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. . . . (1ª Co. 15:1-4) 

Este “evangelio”, o buenas nuevas, precisamente se convierte en la piedra angular de toda la fe cristiana. El negar la resurrección de Cristo significaba negar la verdad de la cristiandad; creer en el Cristo resucitado era creer en la cristiandad.  

Contrario a las otras religiones de esos tiempos, la cristiandad incluía morir a los rudimentos del mundo (Col. 2:8). Así como Cristo murió, también los cristianos deben morir a la naturaleza rebelde de su carne. El cristiano desde su conversión en adelante vive como uno quien realmente ha muerto y ha sido resucitado a esta vida como una nueva criatura con una nueva, superior calidad de vida. Pablo dice en Romanos 6:4,5:  

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

El concepto de la resurrección de Cristo es malentendido y torcido por muchos para poder introducir sus propias ya preconcebidas filosofías. Los griegos no le dieron la bienvenida a la idea de recibir nuevamente un cuerpo en la vida futura, ya que ellos deseaban ser libres de su propia corruptibilidad. Ellos querían estar libres de su cuerpo físico. Cuando los nósticos se aparecieron en la iglesia cristiana, ellos incluyeron este prejuicio en su teología, diciendo que en realidad no habría ninguna resurrección física o corporal, porque, según su filosofía, la carne era intrínsecamente mala. Entonces razonaron que como Dios es bueno, él no le desearía algo malo (otro cuerpo) a sus hijos. Por consiguiente ellos creían en una forma de espíritu como el estado final de los justos.

Los Padres de la iglesia primitiva como Clemente, Ignacio y Tertuliano acentuaban que fue el cuerpo de Cristo de carne que fue resucitado y glorificado.

En Romanos 6:4,5 (previamente citado) Pablo declara qué: “juntamente con Cristo en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.”  En 1ª Corintios capítulo 15 él fomenta la esperanza que tendremos un cuerpo como el que Jesús tiene. Será el mismo cuerpo, sólo transformado, en que, se parece a usted y está estructurado como usted, sin embargo por lo visto existiendo en una nueva forma.

Pablo asemeja la resurrección a una semilla que muere, sin embargo, vuelve a la vida y se transforma en una planta, no obstante posee continuidad de sustancia. El cuerpo de la resurrección es glorificado (1ª Tes. 4:16-17; Fil. 3:21), ó hecho incorruptible. No podrá morir o perecer, y por lo visto tiene cualidades sobrenaturales, ya que el propio Jesús pudo atravesar paredes y ascender a voluntad al cielo en su cuerpo resucitado (Juan 20:26; Hechos 1:9,10). Puede estar frente a la misma presencia de Dios en el cielo (Marcos 16:19).  Todos aquellos que son resucitados, serán “como los ángeles” que no tienen funciones sexuales (Mt. 22:30), sin embargo, realmente tendrán mayor gloria que los ángeles, ya que se menciona sobre ellos que tendrán incorruptibilidad e inmortalidad (1ª Co. 15: 53,54), algo que previamente sólo lo poseyó Dios (1ª Ti. 6:16). Igualmente, los santos resucitados efectivamente “hemos de juzgar a los ángeles” (1ª Co. 6:3), implicando tener una posición mayor sobre ellos. ¡Ciertamente esto ahora es difícil de comprender en nuestro estado dúctil y pecador!

¿Cuándo ocurrirá ésta resurrección corporal de los hijos de Dios?  

Jesús fue el primero en resucitar corporalmente a la vida inmortal, y nadie podría precederle “Cristo, las primicias” como en 1ª Co. 15:23 dicen:  “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”  A Jesús se le llama “el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Col 1:18). Teniendo presente el significado de primogénito como es usado en este pasaje, Cristo es el Agente Principal de la resurrección.

Todos aquellos que pertenecen a Cristo recibirán sus cuerpos glorificados en su segunda venida. 

Aunque la resurrección está todavía en el futuro, hay una recompensa inmediata para aquellos quienes mueren en el presente. Pablo sabía que morir significaba “estar con el Señor” (Fil. 1:22-24; 2ª Co. 5:6). Por esto él indicó que el espíritu de aquellos que mueren estando en unión con Cristo van a estar con su Señor al momento de su muerte física. Esto no es lo mismo que la resurrección. La resurrección ocurrirá en el rapto, cuando Cristo vuelva por su iglesia, y éste sería el tiempo cuando todos recibirán sus cuerpos glorificados.  Así que nosotros no tenemos que esperar hasta la resurrección para ver a nuestro Señor en el cielo. Incluso al malhechor que había aceptado a Cristo como su Salvador durante su hora de muerte, Jesús le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43). Cuando Esteban estaba siendo apedreado a muerte “él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.” (Hechos 7:59). Obviamente, él tenía la misma esperanza del galardón inmediato que Pablo tenía.

Sin la esperanza de una resurrección, Pablo dice que “somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.”  Esto no sólo es por qué vivir tal vida sería un engaño, pero debido a la persecución que los cristianos reciben a menudo por manos de los gobiernos hostiles e incluso los individuos.  Adicionalmente, no habría esperanza para el futuro.

Refutando Los Testigos de Jehová

TJ: "1ª CORINTIOS 15:44 EL CUERPO NATURAL CONTRATA CON EL CUERPO ESPIRITUAL, Y POR ENDE EL CUERPO ESPIRITUAL ES DE NATURALEZA INMATERIAL, NO TENIENDO SUBSTANCIA."  

En primer lugar, debemos considerar que un cuerpo es un cuerpo. La Watchtower ha redefinido las palabras y ha inventado su propio significado peculiar para las palabras en inglés y griegas. De las 16 definiciones de la palabra “cuerpo” en el diccionario Webster's Unabridged Dictionary, ninguna llega a referirse a espíritus inmateriales o seres. Dos de las definiciones son:

la moldura o parte física de un hombre, animal o planta; el organismo material, vivo o muerto; también, específicamente, una persona muerta; un cadáver.  

carne o la sustancia material, algo opuesto al espíritu. 

La materia es material, y el espíritu es inmaterial. La materia compleja, como la conocemos, es corruptible, mientras que el espíritu no lo es. Si la Watchtower fuese incluso a reclamar (lo cuál no lo hace) que aquellos que resuciten para ir al cielo tendrían alguna forma de cuerpo material (molecular), ellos todavía se confundirían por el concepto de un “nuevo” tipo de materia, una materia incorruptible; puesto que Pablo dice en 1ª Co. 15:42-54 que los cuerpos nuevos son incorruptibles e inmortalidad. Y si Dios puede transformar la materia normal en materia incorruptible, no se toma otra clase de fe para creer que él puede transferir la carne corruptible en la carne incorruptible. Así que de cualquier manera que usted lo vea, aquellos resucitados poseen un nuevo tipo de cuerpo material.

La Watchtower se escapa de esta lógica diciendo que un cuerpo realmente no es un cuerpo. Incluso el término griego para cuerpo (soma), utilizado en 1ª Co. 15 y en otras partes, nunca difiere de la definición del diccionario en inglés (vea el Vine's Expository Dictionary of New Testament Words [Diccionario Vine Explicativo de Palabras del Nuevo Testamento]). Pero éste es el “último recurso” famoso de la Watchtower, es decir, redefinir las palabras comunes.

En 1ª Co. 15:44 Pablo no está contrastando lo material con lo inmaterial, sino lo natural con lo sobrenatural, como en 1ª Co. 2:14,15.  (Vea ATTRIBUTES OF GOD [‘ATRIBUTOS DE DIOS’], Pág. 7,)

TJ: "ESTÁ RESURRECCIÓN (para los ungidos) NO INCLUYE UN CUERPO FÍSICO, YA QUE EN 1ª CORINTIOS 15:50 DICE: ‘LA CARNE Y LA SANGRE NO PUEDE HEREDAR EL REINO’."

En la segunda mitad del verso 50, Pablo dice: “ni la corrupción hereda incorrupción.”  Él está contrastando sobre la carne corruptible, pecadora y el cuerpo de sangre con un incorruptible, versus el cuerpo humano libre de pecado. Nadie nos muestra este punto tan claro como lo hace el apologista cristiano del segundo siglo llamado Ireneo (120-202 D.C.), quién les contesta a los “herejes”, principalmente aquellos influenciados por la filosofía griega pagana. Él escribe:

. . .  Porque en la misma epístola añade: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”. Estas palabras se dirán con justicia cuando esta carne mortal y corruptible, de la cual se afirma la muerte porque ha sido absorbida por el dominio de la muerte, subirá a la vida para revestirse de incorrupción e inmortalidad. Sólo entonces será de verdad vencida la muerte, cuando la carne que ella tenía prisionera se escape de su dominio. Y también escribe a los Filipenses: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” ¿Y cuál es “el cuerpo de la humillación” que el Señor transformará al cambiarlo según el modelo de su cuerpo glorioso? Es evidente que este cuerpo es la carne que humillada cae en la tierra. Y su transfiguración, puesto que siendo mortal y corruptible se tornará inmortal e incorruptible, no se deberá a su propia naturaleza, sino a la obra del Señor: éste es quien puede revestir lo mortal de inmortalidad, y lo corruptible de incorrupción. Por eso escribe en la segunda Carta a los Corintios: “Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.”  Ireneo Contra los herejes LIBRO V 1.20. 13,3. ( cursivas se agregaron)   

Nótese que el apóstol Pablo en 1ª Co. 15:53 habla de mortal y corruptible (obviamente, la carne) se vista de inmortalidad e incorruptibilidad; y Fil. 3:21 dice que Jesús transformará (griego: metaschematizo; cambiar en moda o apariencia) ¡para que nuestro cuerpo sea semejante al suyo!  De igual forma, examinemos las palabras de Pablo en Romanos 8:11,23:

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. (énfasis agregado)  

¿Nótese cómo el apóstol Pablo habla de la vida que se le dará a nuestros cuerpos mortales un día, y cómo nuestros cuerpos gimen ahora pero serán redimidos? También noten la importancia del cuerpo en estos dos pasajes:  

Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder. (1ª Co. 6:13b,14; también considere los versos 15-20) 

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1ª Co. 3:16,17)

Pablo hace bien claro que nuestros cuerpos se crearon con la perspectiva de la eternidad. El anterior mencionado Ireneo, citando de Pablo en 1ª Tes. 5:23, apropiadamente comenta: 

Por eso el Apóstol, manifestándose a sí mismo, explicó que el hombre espiritual y perfecto es el que se salva, según afirma en la primera Epístola a los Tesalonicenses: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” ¿Y qué otro motivo tenía para suplicar que hasta la venida del Señor perseverasen íntegros y perfectos estos tres, o sea el alma, el cuerpo y el Espíritu, si no supiese que era única y la misma, la salvación de todos los tres íntegros y unidos?  Por eso llama perfectos a quienes muestran al Señor estos tres elementos sin mancha. Son, pues, perfectos quienes tuviesen en sí de modo permanente al Espíritu de Dios, conservando sin mancha el cuerpo y el alma. (Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. 1.8. 6.1)

TJ: "¿QUÉ PRUEBAS HAY, DE QUÉ  JESÚS RESUCITÓ EN UN CUERPO FÍSICO? ¿Y DE QUÉ LA VERDADERA IGLESIA TENDRÁ CUERPOS MATERIALES CON JESÚS EN EL REINO?"  

En Lucas 24:15-30, Jesús se les apareció después de su resurrección a sus discípulos. El verso 16 nos dice que los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen; significando que normalmente ellos le hubiesen reconocido. El verso 30 nos dice que él comió con ellos, y el verso 31 dice que entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. El verso 36 dice que él se les apareció nuevamente de la nada, poseyendo un cuerpo completo de carne. El verso 37 nos dice que sus discípulos pensaron al principio que era un espíritu materializado:

Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?  Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. (Lucas 24:37-39)

¡La Watchtower nos quiere hacer creer que Jesús se “materializó” en un cuerpo para esta ocasión especial, y que él realmente era simplemente un espíritu! En otras palabras, ellos están diciendo, que él deliberadamente los engañó en el verso 39. ¿Pero por qué este pasaje dice que él era de carne y hueso? ¿Y por qué él les mostró sus manos y pies? ¡Porque ellos tenían los mismos agujeros de los clavos que le hicieron durante su ejecución!  Juan 20:27 nos dice que él incluso tenía todavía el agujero de la lanza en su costado:

Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

¿Si Jesús se “materializó” en un cuerpo para estas ocasiones especiales, por qué él sería tan engañador que llegaría hasta hacerles creer a sus propios discípulos que pensaran que este era realmente su propio cuerpo?  Sin embargo, para demostrarles que su cuerpo resucitado “estaría” incluso en el reino de Dios, Jesús les habló estas palabras:

 “Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.” (Lucas 22:15-18)

“Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino. . . .” (Lucas 22:28-30)

Si Jesús hubiese anticipado ser un espíritu inmaterial, él no les habría dado esperanzas de comer y beber en el reino. Jesús también dijo que él resucitaría su propio cuerpo a la vida en Juan 2:19,21: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré... Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”  (énfasis agregado)  

Finalmente, Apocalipsis 21:2,3 hace claro que Dios morará físicamente con su iglesia en la tierra. Puesto que Dios el Padre es Espíritu y no tiene un cuerpo material, asumimos que aquí está refiriéndose a Dios el Hijo (Jesús) cuyo el nombre también es Emmanuel, que significa: “Dios con nosotros”. Leemos:

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. (énfasis agregado) 

Dios, en la persona de Jesús, morará literalmente en medio de su iglesia. Con la iglesia, él gobernará sobre la tierra, el dolor y sufrimiento desaparecerán. ¡Qué perspectiva tan maravillosa: ver, sentir y reírnos con Jesús en una tierra hermosa con cuerpos imperecederos e incorruptibles! ¡Comeremos y beberemos con él en el reino, y siempre disfrutaremos la vida junto a él! Qué contraste con las falsas promesas que le da la Watchtower a sus miembros. 


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